LAS
IMPORTACIONES ITALICAS DEL NIVEL DE FUNDACION (138 A.C.) DE LA CIUDAD
ROMANA DE VALENTIA
Albert
Ribera i Lacomba and Carmen Marín Jordá
20 años de
excavaciones urbanas continuadas han proporcionado gran cantidad de
materiales de la etapa republicana. Se presentará una síntesis
de las cerámicas de origen itálico, que son las que predominan,
con diferencia, en la fase inicial. Los numerosos contextos y estratigrafías
permiten asociar claramente estos materiales con la fecha histórica
de la fundación, el 138 a.C., que da Tito Livio. Por comparación,
son algo más modernas que las que aparecen en los niveles de
destrucción de Cartago, el 146, y un poco más antiguas
que las de los campamentos romanos de Numancia, del 133. Presentan también
indudables semejanzas con las piezas que se han recuperado de los pecios
de Giannutri y de Illa Pedrosa, que se fechan entre 140 y 130.
Los contextos de los que proceden las piezas son fondos de cabañas,
basureros, hogares, vertederos y, además, hallazgos más
peculiares como los restos de ofrendas y sacrificios rituales para propiciar
la fundación.
La cerámica de mesa más abundante es la vajilla de barniz
negro de origen napolitano (campaniense A), apareciendo en mucha menor
cantidad la B etrusca y las producciones calenas antiguas, siendo muy
raras otras de probable procedencia siciliana. También se encuentran
con frecuencia los cubiletes de paredes finas y las lucernas, tanto
de barniz negro como de pastas normales. Las ánforas itálicas
son extraordinariamente abundantes, coincidiendo en este momento la
greco-itálica de transición y la Dr. 1ª. Ambas formas
aparecen con pastas campanas, que son las mayoritarias, pero tampoco
son raras las originarias del Adriático.
La cerámica común itálica también se encuentra
en abundancia: ollas, cazuelas, morteros y tapaderas son las formas
corrientes dentro de las producciones con pastas rojizas del área
vesubiana, encontrándose también las de otros centros
de fabricación con pastas oxidantes que principalmente hacían
jarras y tapaderas.
El ajuar cerámico del momento de la fundación de Valentia
es una buena muestra de la gran difusión que alcanzaron los productos
itálicos más estandarizados, incluso en una ciudad de
Hispania en los inicios de la romanización, donde este aparentemente
anómalo predominio de cerámicas itálicas reafirma
su condición de núcleo de origen romano-itálico
que desde un principio, y hasta más de 100 años después,
consumiría casi exclusivamente vajilla de la península
itálica. Asimismo, estos materiales, muy bien fechados por su
ubicación estratigráfica, permiten reconstruir lo que
fue la vajilla itálica del tercer cuarto del s. II a.C.